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Categoría: Recuerdos
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Recuerdo el beletén, cuando paría una cabra o vaca que nos peleábamos

Recuerdo cuando los niños esperaban a la orilla de la carretera para que los mayores los cruzaran o las madres le decía al que pasaba crúceme al niño.

Recuerdo ver a familias en coro cuando llegaban las cartas del cuartel y de familias y el que tenía novia y no sabía leer ni escribir que se las hacía otro enterándose de todo, incluso haciendo alguna broma.

Recuerdo de ver a muchos vecinos pintar las puertas de sus casas, muchas de esas puertas antiguas tenían hasta 20 manos.  

Recuerdo de ver los almacenes de plátanos a los trabajadores en sus diferentes puestos, unos los bajaban del camión envueltos en mantas, otros limpiaban, otros los pesaban, otros los empaquetaban con papel e hilo de pita (todo un arte)  y verlos salir para el muelle y ver en el Trapiche, también  se le conocía por el almacén de los Montesdeoca y por último, El Cine, a la entrada de Tenoya, allí se hacían los tacos con pinocha, donde estaba el primer teléfono que se comunicaba con la central de Arucas y ver a los del muelle en espera de la llamada para el turno.
En Tenoya estaba el Sindicato Verde, en la Bolera, hoy Asociación la Acogedora y el cuarto de Carlitos en la Plaza, éste solo recogía racimos.

Recuerdo de ver los Domingos los que iban a trabajar a encamellar, surcar, etc. y ayudando a hacer las casas entre vecinos.

Recuerdo de ver sacar y cargar arena de los barrancos dejando los hoyos donde en invierno se llenaban de agua y las mujeres iban a lavar y los niños se bañaban

Recuerdo de pequeño ir con mis padres y la gente del pueblo en el mes de Marzo a la desaparecida fiesta del Rincón.

Recuerdo ver correr el barranco de banda a banda, arrastrando animales y cosechas

Recuerdo ver a los marcadores de plataneras, que tenían un sello, tronchando o doblando una hoja sobre el racimo que indicaba que estaba para cortar

Recuerdo de ver en las puertas de los bares los Domingos las herramientas agrícolas descansando al pie de la puerta, mientras se tomaban los pizcos después de las faenas

Recuerdo de ver sacando tiras tendiéndolas al sol, recogerlas, hacer un haz (Jase) y venderlas para hacer tiras para amarrar tomateros (en Tenoya habían compradores de tiras y cañas) a nombrar en otros apartados.

Recuerdo cuando tostaban y los niños pedíamos, también nos hacían roscas con azúcar en  nuestras casas las casas (hoy le llaman palomitas)

Recuerdo del gofio, aceite y azúcar en un papel de tienda comiéndonos a la hora de la merienda en la calle, muchas madres no querían que salieran a la calle para no desconsolar a otros niños y que lo repartieran

Recuerdo cuando algún niño tenía un juguete  y no dejaba jugar a otro niño y obedecíamos, sobre todo con las pelotas.  

Recuerdo cuando íbamos a coger piñas para asar, haciendo una hoguera, y saliendo negras más de la cuenta.

Recuerdo cuando venían a mirar los contadores de agua y luz y cobrando por las casas, conociéndolos familiarmente.

Recuerdo cuando los niños, jóvenes, íbamos a buscar chatarra para venderla, sobre todo en el estiércol del Puerto, cuando pasaba un camión lo sabíamos por el olor.

Recuerdo ver el regreso de trabajadores y las de las faenas, las de las factorías dejaban el olor atrás y las de los tomateros todas forradas, solo se le veía la cara

Recuerdo de ver sacar papas y batatas, vendiéndolas en el mismo terreno, y me cuentan que algunos enterraban un puño para luego irlas a recoger, otras iban en busca  las picadas

Recuerdo cuando se terminaba la cosecha de los tomateros en los Giles  y en los cercados de La Cazuela de ver las cañas y los palos recogidos como si fueran casetas de indios, con el cierre del pozo por la nueva vía pueden ser los últimos tomateros por esta zona

Recuerdo oír al pasar a los hombres silbando por los caminos y cuando estaban trabajando, las mujeres cantaban en todas sus labores.

Recuerdo de ver pasar del regreso de los trabajos con comidas para los animales, las mujeres con la carga a la cabeza y los hombres en el cuadril o en el hombro

Recuerdo a los vendedores de sardinas que subían el Callejón con las cestas y los ganchos, muchos descalzos

Recuerdo de ver a los vendedores de quesos en burros, mulas y con un saco atrás

Recuerdo de ver a los vendedores de frutas, papas etc.

Recuerdo de ver a los vendedores de perfume, que tenían un arte para echarlo en los botes pequeños

Recuerdo de ver a los vendedores de las gafas en una maleta

Recuerdo de ver a los vendedores de los cochinos que venían de Ingenio en unos fardos de palma y en bestias y a veces hacían noche en Tenoya.

Recuerdo de ver a los vendedores de los cuadros de fotos  y fotógrafos